domingo, 22 de diciembre de 2013

Potaje mestizo de las mil y una noches

 
Yo tuve un sueño!
    ¿O no?, ¿o si?...
   La otra noche mientras dormía plácidamente tras contar corderitos de Sepúlveda desperté al oír un barullo en la cocina.
   Me levanté sigiloso y llevando una percha como única arma me dirigí hacia allí preparado para enfrentarme a lo que fuera.

   Mi sorpresa fue encontrarme a dos exóticas damas enzarzadas en una virulenta discusión mientras se afanaban en mi cocina.
   "¿Canela, canela?- Bufó la primera- "¡Qué sabrás tú de cocinar!"
   La aludida se volvió,  dejando a la vista mi cazuela buena, ainss! "Pues sé lo suficiente como para hacer un buen potaje, apócrifa!"
    "Apócrifa yoooo?" - Bramó la otra -. "Yo soy tan auténtica como la que más".
    "Eso se lo cuentas a otra, si lo sabré yo... Pásame una cucharada de cúrcuma y calla".
    "¡¿Una cucharada?! Si serás burra, ¡ponle mil y una ya de paso!"
    Pensé en intervenir, pero la verdad es que me estaba divirtiendo con todas esa puyas y viendo que ese tópico de "qué guapa estás cuando te enfadas" a veces se cumple. No todas las noches se encuentra uno sumergido en las intrigas del Haren, je, je.

  Porque yo ya había reconocido a las dos protagonistas: Nada menos que Sherezade y Jasmín, de "Las mil y una noches", al menos en algunas versiones. Pero me cuidaría mucho de que esta última me oyese decir esto.
    Pero de nada me sirvió mi discreción porque enseguida me descubrieron. "Hombre... el señorito de la casa", dijo Jasmín amenazante, "¿Es qué no tienes de nada?", bufó Sherezade.Y se lanzaron sobre mi exigiendo todo tipo de ingredientes.
    Les facilité los que pude e intenté contentarlas con algunos sucedáneos, mientras me reía para mis adentros con su numerito de matronas furibundas.

   El aire empezó a llenarse de fragancias deliciosas y evocadoras mientras ellas se quejaban de lo malo que iba a estar, aunque se ruborizaban ante mis exclamaciones.
   Entonces me desperté en mi cama. La casa estaba en silencio y pensé que todo había sido un sueño. Cuando llegó a mi hocico un olor delicioso que reconocí con sorpresa:
    Sobre la mesa encontré una sopera aún humeante de delicioso potaje...ummm?

Potaje mestizo

50 gr de mantequilla (A falta de gee)
2 chalotas picadas
1/4 kg de carne de cordero
1/2 c.t de cúrcuma
1/2 c.t. de cominos tostados
1/4 c.t. de canela
1/2 c.t de pimienta negra
2 patatas peladas y en dados
150 gr de judias cortadas
150 gr de calabaza en cubos
200gr de garbanzos cocidos
1 l de caldo de pollo
1 diente de ajo
cilantro y perejil frescos

   Ponemos la mantequilla en una cazuela y en cuanto empiece a espumear pochamos la chalota, cuando esté transparente echamos las especias y damos una vuelta, añadimos el cordero y doramos bien por todas partes. Incorporamos las patatas y rehogamos, removiendo, 5 min.
   Incorporamos las verduras y los garbanzos, removemos con una cuchara de madera y regamos con el caldo de pollo, llevandolo todo a ebullición. Cuando rompa a hervir dejamos a fuego moderado 1/2 hora.
   Pasado este tiempo hacemos un machado en el mortero con el perejil, el ajo y el cilantro, añadimos al guiso, comprobando de paso el punto de sal. Dejamos que de un hervor y servimos.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Tarta de calabaza, naranja y chocolate para una señorita nudista

  El otro día estaba pescando, cuando a mi lado apareció una suerte de top model en pelota picada: la chica era un bellezón en plan Daenerys Targaryen con una melena espectacular que le llegaba a media pierna.

  Enseguida le tiré los trastos, obviamente lo tenía que intentar al menos.
  Pero ella, mucho poner ojos de cordera que ni mu.
  Llegué a la conclusión de que era un poco falta o algo así, borrico que soy. La invité a venir a casa a calentarse, como ella prefiriese, je,je... y se vino de la manita tan campante, dejando más bien poco a mi imaginación, ya de por si bastante calenturienta.

  En cuanto llegamos, cogió el ordenador y me escribió su historia a ritmo de swing, que debía saber mecanografía avanzada, porque el teclado echaba humo.
  Decía que era una sirenita que había cambiado su voz prodigiosa a una malvada bruja por las dos piernas que la habían traído hasta mí. Y que piernas, ¡gran trato, chata!.
  Lo malo de todo esto es que ahora era mortal y padecía de unas agujetas crónicas horribles.
  A mí, todo esto me estaba sonando a delirio-tremendo, que aunque uno aquí ha visto "cosas", lo de esta chati era demasiado...

  Yo le decía que sí a todo y le daba golpecitos en la mano en plan comprensivo. Mientras, empezaba a imaginarme una vida ideal: además de guapa y con un carácter bastante deshinibido, era muda. ¿Qué más se puede pedir? Total, si tenía una imaginación tan hiperactiva podía abrirse un blog.
   En ese momento, le saqué mi tarta de calabaza, naranja y chocolate, y uno de esos tés con la cara de Sergi Arola que venden en el super...

   Con la tarta, los ojos le hicieron más chiribitas que a Marujita Díaz, y me dije a mi mismo que la tenía en el bote. Pero al primer sorbo del brebaje del mediachef aconteció la desgracia...
   No sólo perdió las piernas, ¡y que piernas!, a cambio de una cola como de pescadilla, sinó que empezo a hablar...
   Como os habréis imaginado, la llevé boqueando al río. En mi favor tengo que decir que no me equivoqué en lo de la imaginación, porque ¡si aquello era una voz prodigiosa yo soy el calvo de la lotería!. Ya se sabe: "Por la boca muere el pez".
Tarta de calabaza, naranja y chocolate  
(La receta parece muy larga pero se  hace en menos de 1 hora)


Para el bizcocho de calabaza
500 gr de calabaza pelada y cortada en dados
300 gr de harina tamizada
150 gr de aceite suave
2 huevos
150 gr de azúcar
2 c.c de mezcla de especias para speculoos*
1 sobre de levadura

Para la mezcla de especias (Sobrará mucha, pero puede usarse para otras preparaciones)
5 c.c de canela
2 c.c de jengibre molido
1 c.c. de clavo molido
1/2 de nuez moscada molida

Para la naranja confitada
1 naranja muy bien lavada u cortada en rodajas lo mas finas posible
300 gr de azúcar

Para el ganaché de chocolate
300 gr de nata liquida
225 gr de cobertura de chocolate negro

    Primero hacemos el bizcocho, para ello ponemos a cocer la calabaza con un poco de agua, cuando arranque a hervir tapamos y dejamos a fuego medio bajo 15 min o hasta que esté blanda. Escurrimos y trituramos.
     Precalentamos el horno a 190º
    Añadimos los huevos y batimos, quedará un puré fino. Ponemos entonces el azúcar, las especias y el aceite y seguimos batiendo.
    Cuando la mezcla sea homogenea añadimos poco a poco la harina sin parar de mezclar.
    Pasamos a un molde engrasado y metemos en el horno. Bajamos la temperatura a 170º y horneamos en la parte media baja 40 min. o hasta que un palillo salga limpio.
    Mientras confitamos la naranja, para ello escaldamos las rodajas en agua, a fuego suave, 10 min.
escurrimos.  Ponemos en una cazuela pequeña 150 ml de agua y el azúcar y llevamos a ebullición hasta que se disuelva. Ponemos entonces las rodajas de naranja y dejamos cocer tapadas 1 h a fuego suave, meneando la cazuela de vez en cuando por las asas. Sacamos con cuidado y dejamos escurrir sobre una rejilla. Reservamos el almíbar.
  Hacemos el ganaché: Ponemos la nata en un cazo y cuando arranque a hervir incorporamos el chocolate troceado. A fuego bajo removemos hasta obtener una crema. Dejamos enfriar.
   Sacamos el bizcocho, dejamos enfriar en una rejilla. Una vez frió lo cortamos por la mitad y bañamos con el almíbar de naranja, cubrimos la parte de abajo con  las 2/3 partes del ganaché, 2 y sobre esta colocamos una capa de rodajas de naranja. Colocamos la capa superior del bizcocho.
Pincelamos la parte de arriba con el resto del almíbar y  con una espátula extendemos una capa de ganaché por todo el costado del bizcocho.

*La receta de la naranja confitada está inspirada en esta del blog "Mi gran diversión"

lunes, 2 de diciembre de 2013

harira para una cigarra aterida.




El otro día, volvía a casa en plena ventisca cuando me pareció oír una discusión. Ya se que está feo, pero no pude por menos y me acerqué a escuchar.
   Era en el hormiguero que hay detrás de casa. La cigarra estaba pidiéndo amparo a la hormiga y esta, en vez de dejarla pasar con la que estaba cayendo, le estaba soltando un sermón tremendo.
   A mí, las hormigas me chinchan un poco, son bastante "cabezacuadradas" y no se puede decir que disfruten  mucho de la vida. Pero bien que marcaban el paso este veranito cuando la cigarra les amenizaba el curro con sus canciones pachangueras.
   Le dije que se viniese a casa a cenar y a calentarse un poquito.

   A veces es mejor ir de divo y cobrar un caché tremendo que regalar generosamente tu arte... Le iba yo diciendo al pobre insecto aterido, cuando me interrumpió.
   Parece que el problema era más complicado, pero no quería hablar.
   Más tarde, después de un par de platos de harira, que harían levantarse de su tumba dando palmas a cualquiera, decidió contarme su historia.

    Resulta que la descerebrada cigarra firmó un contrato de confidencialidad con la Reina de las hormigas por ciertos servicios prestados que, caballerosamente, no describió. El hecho es que durante la prestación de estos, le cantó a la dama todo su repertorio y ahora no tiene los derechos de sus propias canciones.
   Con los royalties que cobraba no necesitaba mendigar comida, pero ahora...

   Yo no pude por menos que reírme, ¡si eran un tostón de canciones! Seguro que ya estaba hasta el moño de hacer siempre los mismos bises. "La bomba", "La barbacoa"...
    Al principio pareció ofenderse, pero luego comenzó a reír también: Empezaría una nueva carrera con nuevo estilo, nuevo repertorio y nuevo todo.
 ¡No mas canciones  del verano!

  
 Harira maroquí

100gr de lentejas
100gr de garbanzos
1/2 kg de tomates maduros pelados y cortados en daditos
2 cuellos de cordero, limpios de grasa*
2 l de caldo de pollo
1/2 c.t. cúrcuma
1/2 c.t. de canela
2 c.s de cilantro fresco  picado
1 c.s  de perejil fresco picado
1 cebolla picadita
30 gr de mantequilla
100 gr de fideos

  El día antes poner las lentejas y los garbanzos en remojo en agua tibia.
  En una cazuela fundir la mantequilla, dorar el cordero por todos los lados y reservar en un plato.
  En la misma cazuela rehogar la cebolla, con 1 c.t. de sal, hasta que esté transparente. Añadir la cúrcuma, la canela, el cilantro y el perejil y remover  un poco.
  Incorporar entonces el tomate y rehogar 10 min. removiendo de vez en cuando.
  Añadir entonces el caldo y el cordero y dejar cocer 1h y 1/2 o hasta que los garbanzo estén tiernos.
  Sacar entonces los trozos de cordero y escojer la carne, que volveremos a añadir a la sopa desmenuzada.
  Ajustar el punto de sal y añadir los fideos.
  Servir acompañada de una rodaja de limón.

*Yo prefiero usar cuellos porque son muy sustanciosos y hacen un caldo muy sabroso, pero si no los encuentras puedes usar cualquier otra pieza de cordero que tenga hueso
     

     

    


domingo, 24 de noviembre de 2013

Salchiruletas y la bailarina

  
¡Tengo una cita con una bailarina!
   La pobre acaba de romper con el soldadito de plomo, se veía venir... Nena, si su propio nombre indica lo que da de si, de  P-L-O-M-O. Ya me dirás tú, desde que la chica se especializó como go-gó, esta pareja tenía menos futuro que Bonilla y la Coixet

   La verdad es que es un pivón, pero aun así tengo mis dudas, porque por un lado su curro le da ese rollo resabiado tan sexy, pero luego es de esas que van en plan Lolita, con un rollo infantil que personalmente me chirría un poco.
  Espero que no sea de esas a las que les mola hacerse las tontas, es algo que no aguanto. La inteligencia es un músculo y dejar que se ponga fondón a posta es un pecado.
  Pero bueno, voy a darle una oportunidad, y ya de paso, a mi mismo. Así que me he decidido por hacerle un plato con rollo chuche, pero para mayores.

  Es una receta que he asaltado del blog Rossgastronómica para el reto de el asaltablogs: Salchichas caseras de pollo.
   Yo he decidido darle ese toque juquetón transformando las salchichas en unas salchiruletas.
   Al llegar ha empezado a mirar mi colección de pelis, y fijándose en "El gabinete del Dr. Caligari" me ha dicho que a ella no le va mucho la musica de los 80. Uy, uy!!.
   Luego ha sacado el disco de Nirvana y me ha preguntado si tengo sobrinos " Como tienes este disco de nanas..." Ay madre, esta apunta maneras ...¡y todas malas!.

   Como esto estaba entrando en barrena he sacado la cena  para ver si avanzabamos. Al verla ha palmeteado y dado saltitos (mal,mal,mal)
   Entonces me ha preguntado si "lo de fuera" lo he hecho yo o lo he comprado, ¿..?. En ese momento me he dado cuenta de que es auténticamente boba, sin pose alguna y le he puesto la comida en un tupper y la he mandado a su casa.
  ¡Que uno está buscando novia, pero tiene su dignidad,caramba!.

Salchiruletas de pollo

Para las salchichas
350 gr de carne que pollo picada *
1 huevo
1 diente de ajo muy picado
1 c.s.de miel
1 rebanada gruesa de pan
3 c.s de leche
1/2 c.t de jengibre
1/2 c.t. de tomillo
1/2 c.t. de comino molido
 Sal, pimienta

Además
250 ml de caldo de pollo
4 ramas de romero

    Ablandamos el pan con la leche y batimos el huevo. 
    Mezclamos muy bien todos los ingredientes de las salchichas, amasando sin compasión. Reposar en el frigo 1h.
    Cortamos tiras de film de más o menos 8 cm .de ancho, colocamos la carne, dejando unos 4 cm  dandole forma alargada y enrollamos el film, no muy apretado, como si fuera un caramelo, nos quedará como una salchicha floja. Ahora enrollamos sobre si misma y aseguramos con un palillo.
    Ponemos el caldo en un cazo y lo llevamos a ebullición. Escalfamos las salchichas, 2 min por cada lado y sacamos.
    Ahora con mucho cuidado quitamos el palillo y el film. ¡Voilá, salchiruleta!
    Solo nos queda marcarlas en la plancha para que queden doradas y empalarlas con el romero.
    Yo las he servido con un chutney de mango, pero también puedes acompañarlas con puré u otra salsa.

*Nunca compres carne de pollo picada de la que viene envasada, pidele en la pollería que te la piquen o hazlo tú, si quieres saber porqué busca el momento en que Jamie Oliver explica a unos crios de que están hechos los nuggets...aquí
   


  















domingo, 17 de noviembre de 2013

Paté de setas silvestres y scones de romero para un mentiroso


Hoy he hecho mi buena obra del día, que digo del día ¡Del mes!
   Resulta que vive aquí al lado un chaval bastante digno de lástima. El pobre tuvo una infancia muy azarosa e increíble, por culpa de una incontrolable mitomanía... Que era un trolero, vamos... no quiero aburriros con más detalles.
   La cosa es, que después de un montón de años de psicólogos, terapia y medicación, parecía que al fin tenía resuelto el problema. Pero hace unos meses conoció a una chica que le descolocó un poco.
  Para impresionar a la chavalita empezó a contar pequeñas mentirijillas que se fueron haciendo más y más grandes, hasta que al final aquello no había por dónde cogerlo.

  Resulta que Pinocho vive en un estudio minúsculo que se paga trabajando de becario en un periódico, pero a su novia, que parece ser de familia con posibles, le ha contado que tiene un "Cottage" ideal (mi casa) y un mayordomo (el que suscribe).
  Ni siquiera me enfadé cuando me pidió que materializaramos su trola en una cena para la chica y su familia.
  Nada más verlos, me he dado cuenta de que el cuelgue es mutuo, las miradas amorosas entre ambos casi me dejan pegado al suelo de tanta dulzura. Pero observador que es uno, también me he percatado de otras cosas.

   He servido un entrante infalible, que mezclando lo rústico y lo snob es absolutamente delicioso: un paté de setas con scones, inspirados en los de biscayenne. Tan buena que pienso ganar el concurso de la #Otoñada2013
  Cuando la madre ha felicitado a mi trolero camarada por "el servicio", yo me he explayado contando toda la verdad sobre la escena: Que esta es mi casa... que de mayordomo nada...
  La señora ha estado por indignarse, cuando su marido, que saboreaba con los ojos cerrados un scone la ha hecho callar y le ha pedido a Pinocho la verdad.
  El pobre ha tenido que contarlo todo y como yo esperaba, a su novia no le ha importado lo más mínimo... enamorada como una cordera!

  El padre le ha dicho que tiene que estar orgulloso de vivir de su trabajo, que también él empezó de currante y que hacía tiempo que no veía a su hija tan feliz. Así que si le daba la receta del paté, se marcharían para dejarme seguir con mi vida. Y uno que es buen anfitrión, he seguido adelante con la cena. Al final hasta le he arrancado unas risas a la madre.
   Al final les he dicho que si gano el concurso del blog Del valle del Jerte les regalo el finde romantico que dan de premio.

Pate de setas silvestres con scoones de romero

Para el pate
1/2 cebolla mediana picada fina
1 rama de apio picado fino
200 gr. de niscalos y boletus limpios y picados
1 diente de ajo majado
100gr. de lenteja pardina
250 ml de caldo de pollo
1c.t. de romero picado
50 gr de mantequilla
20 gr de miga de pan
50ml de leche
1c.p de zumo de limón
2 yemas de huevo
Aceite,pimienta
Para los scoones
250 gr de harina integral
50 gr de harina de maiz amarilla
1 c.p. de levadura royal
1 c.t de sal
50 gr de mantequilla fria en cubitos
150 ml de leche
1c.p de romero
1c.p de concentrado de tomate


   El día antes poner en remojo las lentejas.
   En una cazuela calentar 1 c.s de aceite de oliva y rehogar la cebolla y el apio hasta que estén ligeramente dorados. Añadir las setas y dejar que se ablanden 5 min. Reservar y c.s de esta mezcla.
   Añadir a la cazuela las lentejas, el tomillo y el caldo, llevamos a ebullición y dejamos cocer tapado a fuego moderado 1/2 hora, añadiendo un poco de agua si fuera necesario.
   Precalentar el horno a 180º y poner agua a hervir para llenar la bandeja del horno por la mitad.
   Mientras triturar juntos el ajo, el pan, la leche, la sal y la mantequilla, quedará una textura de salsa finita. Incorporar entonces las yemas, el zumo de limón, la pimienta y las lentejas con las setas. Seguir batiendo hasta que esté homogéneo. Añadir la cucharada de mezcla que reservamos y mover con una espátula. Poner en una fuente de horno y cubrir con aluminio. Hornear al baño Mª unos 50 minutos. Dejar enfriar.
    Para hacer los scones tamizar las harinas junto con la levadura y la sal, añadir la mantequilla y mezclar con los dedos hasta que parezcan miguitas. Añadir el romero
   Formar en el bol un "volcán" de harina y verter la harina y el concentrado de tomate. Remover con una espátula hasta que esté bien mezclado. Amasar un poco con las manos hasta que la masa esté elástica.
   Precalentar el horno a 180º.
   Sobre una superficie enharinada extender la masa con el rodillo hasta que tenga un grosor de 2 cm. Cortar círculos de 5 o 6 cm de diámetro con un cortador o un vaso, teniendo cuidado de no girarlo para no sellar los bordes.
   Hornear 15 o 20 min o hasta que estén dorados y servir recién hechos.
  
  
  
 

lunes, 11 de noviembre de 2013

Galletas "Subidón, subidón" de la ratita presumida


    ¡Notición! Tengo novia. ¡Yuju!
    Al final, en vista de que no pillaba, me lancé al rollo virtual. Me punté a una página de esas para conocer gente, y  ha funcionado. Os cuento:
    Llevo ya una semanas chateando con una nena, la cosa marcha. Así que este finde voy a su casita. A ver como nos va...

   Viernes
   Bueno, pues ya estoy aquí. La chavala es aún más guapa que en pantalla, tiene la casa impoluta e incluso ha cocinado para mí. Creo que no me importaría mudarme...

   Sábado
    Va todo perfecto, nos hemos conocido a fondo, varias veces, je,je. Y al despertar, con un olorcillo delicioso flotando en el aire, he oído a mi chica hablar con alguien:
- Ratita, ratita, ¿te quieres casar conmigo?- ?????
- Y por la noche ¿qué harás? - Oh oh, es su voz!
    Se ha escuchado un ruido horrísono, rebuznos o algo así... Al rato ha contestado:
- ¡Contigo no me puedo casar, porque con ese ruido me despertarás! Ja,ja - Me quedo más tranquilo. No es que yo sea un Otelo, pero hombre, ligotear estando yo aquí, ¿no es un poco raro?.
   Le dejo caer lo que he oído y me explica que es una broma que tiene con un colega y tal. Ya me parecía a mí, porque si yo estoy encantado, ella también. Parece que la cosa marcha.
   Después de desayunar unas deliciosas galletas que llama "subidón,subidón" se ha puesto melosa y otra vez al cuarto. ¡Esto es vida!

   La comida fantástica, no veas como cocina. Y de postre siesta con premio, ji,ji.
   Me despiertan una voces.
- Ratita, ratita, ¿te quieres casar conmigo? - ¿Otra vez? No parece el burro...
- Y por la noche ¿qué harás?- Risitas y golpes sospechosos. No quiero pensar mal, con el tanteo que llevamos no la veo muy necesitada.
   Me levanto después de un rato y como quien no quiere la cosa le pregunto. No quiero parecer celoso, pero tampoco tonto, aunque ha sido inútil.
    Se ha reido de mi llamandome " mi tontito celoso" ( zas en toda la boca!) Y me ha dicho que era un amigo que la ha ayudado a colgar un espejo.
   Algo así tenía que ser, caramba, que todavía tenía migas de la merienda en el hocico cuando me ha llevado casi a rastras a la cama. ¡Esta piva es insaciable!

Domingo
   Esta mañana no podía ni levantarme ¡No le aguanto el ritmo a esta chica! Lo he hecho porque pensé que echaban la puerta abajo, al abrir he oído un coro de voces que decían:
"RATITA, RATITA..." He cerrado de golpe, he hecho la maleta, he cogido unas galletas  y he salido sin despedirme.
   De buena me he librado, a este ritmo no llego a Navidad! Una pena porque hay que ver que mano tiene la ratita... para la cocina!

Galletas "subidón,subidón" de plátano y chocolate

150 gr de plátano machacado (maduro, pero no demasiado)
60 gr de azúcar mascavado o integral
1 huevo
250 gr de harina de repostería tamizada
50 gr de muesli
50 gr de gotas de chocolate negro
1 c.p de vainilla
50 ml de leche
1 pizca de sal

  Batir el plátano con el azúcar, y cuando esté bien mezclado añadir el huevo, la leche y la vainilla. Seguir batiendo hasta que esté amalgamado.
   Añadir el muesli y las gotas y remover con una espátula. Ir echando la harina poco a poco mezclando bien.
    Precalentar el horno a 180º.
    No habrá quedado un engrudo de cuidado, así que con dos cucharas formar bolas sobre un papel de horno que habremos colocado sobre la bandeja.
    Horneamos 10 min. y dejamos enfriar en una rejilla.

    Estas galletas son una bomba energética, pero al no llevar mantequilla no tienen apena grasa, por lo que son estupendas para cuando necesitamos un aporte instantáneo de energía.

  

lunes, 4 de noviembre de 2013

Budín de manzana para la madrastra de Blancanieves

  

   Ayer tuve una agradable sorpresa, estaba en mi guarida cocinando mi budín de pan y manzana cuando llamaron a la puerta. Era una señora de muy buen ver, aterida de frío, que  buscaba la casa de los enanitos.
   Como estaba cayendo un chaparrón tremendo la invité a pasar para que se secase un poco en la chimenea. Enseguida me gustó, y hablando, hablando, me contó su historia.
   Era la Reina del país de al lado, lo que yo ya me había olido tras una breve pero certera tasación de su vestuario, casada de segundas con un Rey viudo, padre de una hija adolescente y malcriada. Eso ya fue definitivo para establecer una corriente entre ambos. Después de mí ¿quién se lleva la peor parte en todos los cuentos? No hay duda de que es la madrastra, hasta el nombre es feo.
   Parece que la chavala además de caprichosa era bastante conflictiva: mentirosa, manipuladora... Mi invitada había hecho lo posible por congeniar con ella, pero todos sus esfuerzos habían sido en vano. Lo último es que se había ido a vivir a una comuna con siete tíos.
    Los padres estaban desesperados porque para acabar de rematar la jugada, meses antes se había encaprichado de un Príncipe de un país cercano y archienemigo. Tras convencer a Papá habían concertado la boda que se celebraría en un par de días, si la Reina no lograba encontrarla y la hacía entrar en razón para que regresase, el conficto entre los dos países estaba servido. La dama rompió a llorar desconsolada.

   Como mi budín ya estaba templado, aproveché para eclipsarme y dejarla a su rollo. No tuve complejo en servir una merienda tan rústica, porque os aseguro que pocos postres de manzana, ninguno que yo sepa, es mas delicioso.
    La Mamá estuvo de acuerdo conmigo, elogió el plato, repitió e incluso me pidió la receta... ¡Al corazón por el estómago!. Cuando nos quisimos dar cuenta aquello ya no había quien lo parase.

  Por la mañana, muy a nuestro pesar, tuvo que irse. Lo nuestro no tenía futuro, ella una Reina, yo un lobo... su marido, su cargo. Todo eran obstáculos insalvables.
  Para que recordara nuestro affaire le di lo que quedaba del postre...
  Casi me muero de rabia cuando la Princesa no apareció el día de su boda, y luego contó la trola de que se había tenido que pasar una temporada en cama por culpa de un pastel de manzana que le había dado su madrastra y que según ella le provocó una galopante intoxicación alimentaria.
  Pero yo creo en el karma y estoy seguro de que a esa pájara le llegará su momento.

Budín de manzana
250 gr de brioche cortado en dados
1y1/4 kg. de manzanas reinetas peladas y descorazonadas (Como esa Blancanieves...)
50 gr de mantequilla
2 c.s.de maizena
1l.+150 ml. de leche
5 huevos
250 gr.azúcar
2 c.t. de canela

     En el horno tostar los dados de pan moviendo para que no se nos quemen,unos 15 min. a 170º, colocando la bandeja en la zona media.
     En un sartén grande, a fuego medio, fundir la mantequilla y añadir las manzanas cortadas en láminas finas con una c.t. de canela. Rehogar 10 min, tapadas. Pasado este tiempo destapar y añadir 100 gr de azúcar, removiendo para que se caramelicen, unos 5 min.
     Mientras, en un cuenco desleir la maizena en 150 ml. de leche fría y añadir a la sartén, removiendo sin parar un par de min. Retirar.
     En una fuente de horno poner la mitad del brioche cubriendo el fondo, extender encima la mezcla de manzana y cubrir con el resto del pan.
     En un bol grande batir bien los huevos con el resto de la leche y del azúcar, menos una c.s.  y verter sobre el pan, pinchando con la punta de un cuchillo varias veces. deja que se empape unos 10 min. presionar el pan contra el líquido para que se amalgame.
     Llenar la bandeja del horno con agua caliente (aprox. 1/3). Poner la fuente al baño maría, espolvoreando con la canela y el azúcar restante, y hornear a 170º una hora o hasta que al pinchar con un palillo este salga limpio.
    Dejar enfriar un poco sobre la rejilla y servir templado, acompañado de crema inglesa.