domingo, 16 de marzo de 2014
Pastelitos de amapola y naranja, la perla y el dragón
¿Si tú estuvieses recogiendo setas tranquilamente y vieses pasar a toda velocidad a una chica aterrorizada, que harías?
Pues yo lo mismo, correr como un loco detrás de ella. A medida que acortaba distancias descubrí que poseía un pelo precioso, negro y brillante, que se movía a su espalda como una cosa viva, que sus ropas era exóticas y coloristas y que tenía unos pies diminutos, calzados con unos chanclos de madera que manejaba con pericia, porque menuda velocidad se gastaba.
Al fin se paró a recobrar el resuello y le dí alcance. Al oír "Señorita..." se volvió y la cara de terror que puso me dejó helado. Intenté calmarla cuando me di cuenta de que miraba paralizada algo tras de mí.
Al girarme descubrí uno de esos bichos extintos, nada menos que un T-Rex. Sin pensarlo mucho, la agarré del brazo y eché a correr.
No tardé mucho en darle esquinazo escondiéndonos en una cueva oculta tras unos arbustos. La chica era un bombón oriental que a mi pregunta de que que diablos era eso solo acertó a decir "Dragón, dragón" Y por señas, ya que no hablaba mi idioma, me hizo entender lo que pasaba. Bajo el kimono llevaba una bola blanca que debía ser un huevo de dino que ella equivocadamente llamaba "perla".
En esas estábamos cuando el bicho nos descubrió y tuvimos que salir corriendo. Esta vez no se dejaba engañar...
Entonces desperté en mi cama.
Y el dinosaurio aun seguía allí.
Pastelitos de semillas de amapola y naranja
Para la masa
150 g de harina de arroz
70 g de sirope de naranja o Golden Syrup
40 g de aceite de sesamo o aceite de girasol
1/4 c.t. de bicarbonato disuelta en 1 c.s. de agua
Para el relleno
225 gr de semillas de amapola
100gr de azúcar
35 gr de mantequilla
50 gr de almendra picada
50 gr de naranja confitada picada
1 clara de huevo
Baño
1 yema de huevo batida con dos c.s. de agua
Primero hacemos el relleno: Cocemos las semillas en abundante agua a fuego medio 1/2 hora. Después las escurrimos bien y las trituramos en el robot o con la batidora hasta que sea una masa marrón claro. En un cazo derretimos la mantequilla e incorporamos todos los ingredientes menos la clara, cocemos 10´. y dejamos enfriar. En ese momento añadir la clara a punto de nieve.
Formamos bolas del tamaño de una nuez y metemos en el congelador al menos dos horas.
Por otro lado hacemos la masa. Para ello mezclamos el sirope con la harina y la cucharada de agua con bicarbonato. Volcamos la harina de una vez y mezclamos hasta que esté homogeneo. Se amasa para darle forma de bola y se deja reposar envuelto en film hasta que el relleno esté firme.
Precalentamos el horno a 180º.
Cogemos una porción de masa y aplastamos para formar un disco, ponemos una bola de relleno en el centro y recubrimos, haciendo rodar la bola sobre la mesa para que quede lisa.
Metemos en el molde y colocamos el la bandeja del horno forrada con un papel resistente al calor. Repetimos la operación.
Ponemos la bandeja en el horno 10´, sacamos y reposamos 1/4 de hora, sin apagar el horno y dejando la puerta cerrada. Durante este reposo aprovechamos para barnizar el dibujo de la parte de arriba con la yema con un pincel fino.
Horneamos 10´mas, sacamos a una rejilla y dejamos enfriar.
*Para hacer estos partelitos he usado un molde de moon cake, podéis comparlo por internet o incluso el los bazares "chinos"
*El relleno está inspirado en una receta de Ibán Yarza, es típica de Polonia y muy muy adictiva.
*Duran varios días escondiéndolos en una caja hermética
domingo, 9 de marzo de 2014
Quiche de salmón y eneldo del lobo en París
Mi primo Dennis me invitó a conocer París. Tengo que confesar que estaba emocionado y asustado a la vez, porque soy un Lobo de mundo más en teoría que en la práctica. No son muchos los viajes que he hecho y me imponen las grandes ciudades.
París en ese aspecto me resultó desmesurada; los grandes boulevares, que abundan como las setas en mi bosque y que te lleva una vida cruzar, los edificios Haussman con esos ventanales de 8 metros, el Petit Palais... que no se si es un nombre o una broma.
La ciudad del amor... ¿pero dónde se da uno un achuchón aquí, si te ven desde Bélgica? Tras esta impresión inicial Denis me descubrió el París de los barrios: Le Marais, Montmartre...Qué tiendecitas por doquier, llenas de las más atractivas delicatesems: panaderías, pastelerías, incluso las pescaderías, tratan el género como si de Christie´s se tratase. La calle Monterguiel con sus tiendas de comestibles durante el día y sus restaurantes por la noche... ummmh. O la rue Lepic, recomendada por el Oso con Botas, donde entre otras delicias vi la mayor variedad de setas silvestres de mi vida!.
Y qué decir de las francesas. ¡Mon Dieu!, no se puede decir otra cosa, el mayor número de pivones por metro cuadrado que he visto jamás, bizco iba por la rue...
A los tres días ya estaba pensando seriamente en trasladarme. Sólo por estar cerca de la preciosisísima iglesia de S. Eustache y el museo d'Orsay vale la pena (Por cierto, si creíais que lo del síndrome de Stendhal era una leyenda urbana ya os digo yo que no...) Aquí la vida cultural es un no parar.
Esa noche tomando unos gintonics, que por cierto ponen fatal, contactamos con dos muchachuelas de lo más atractivo. Parece ser que los tipos rollo pelo en pecho no abundan, así que otro nicho de mercado abierto para mí. Las chicas estaban de lo más meloso y decidimos dar el clásico paseito romántico.
Cual fue nuestra sorpresa, no grata precisamente, cuando al aparecer la luna, Denis empieza a emitir unos sonidos extraños para después de unos revolcones levantarse convertido en...¡Hombre!
Y que hombre... parecía el remedo del zorrillo apestoso, ese de los dibujos. Empezó a hablar con un acento imposible a lo "adogable señoguita...", a besuquearles las manos hasta el codo... Si hasta se puso una boina! La cosa es que las jóvenes, alarmadas, empezaron a escaquearse y como no se zafaban de él acabaron llamando a los gendarmes.
La noche la pasamos en el calabozo, y no veas para explicar lo del lobo-hombre.
En fin, que me he vuelto a casa tan a gustito, y a París, como mucho, cuando haya luna nueva!
Quiche de salmón y eneldo
Para la masa (Pâte brisée) receta Julia Child
140 gr de harina
120 gr de mantequilla muy fria en daditos
4 c.s. de agua fria
1/2 c.t. sal
1 pizca de azúcar
Poner todos los ingredientes menos el agua en un bol y mezclar con la punta de los dedos rapidamente hasta que tengan aspecto de migas.
Añadir el agua y mezclar formando una pala con la mano rapidamente, recogiendo todas las migas del cuenco hasta formar una bola. Tiene que quedar junta, no pegajosa.
Para incorporar bien la grasa realizar el fraisage: Sobre una superficie enharinada arrastrar la masa unos 15 cm con la base de la mano. Se recoge con una espátula y se forma una bola. Envolver en film y refrigerar un mínimo de 2 dos horas.
Para el relleno
2 c.s. colmadas de harina
300 ml de leche
150 nata para cocinar
150 gr de salmón en daditos, limpio y sin espinas
1/2 cebolla muy picada
2 c.p. de eneldo
3 huevos
Sal y pimienta
Extender la masa con un rodillo y forrar el molde presionando bien los lados, pinchar todo el fondo con un tenedor.
Precalentar a 190º
Untar una lámina de papel de aluminio y cubrir la masa, presionando las paredes, con la mantequilla hacia abajo. Cubrir el fondo con legumbres para que no crezca. Hornear 5 min.
Tostar en una sartén la harina y hacer una bechamel ligera con la leche, cuando esté espesa añadir la nata y cocer 5 min.
Batir los huevos con la sal, la pimienta y el eneldo e incorporar a la bechamel. Añadir el salmón y la cebolla verter en el molde, del que habremos retirado el aluminio y las legumbres.
Hornear 25-30 min., hasta que suba y esté dorada.
domingo, 2 de marzo de 2014
Blue golden lady con la muerte en los talones
No quiero aburriros con los detalles que me llevaron a estar viajando de polizón en un tren. Os diré que no había hecho nada, sólo fue el clásico embrollo de identidades erróneas con asesinos, espías y la CIA de por medio. Que me buscaban los buenos , los malos y los regulares, vamos...¿A quién no le ha pasado alguna vez?
Allí estaba yo en un tren rodeado por todas partes y sin saber donde meterme cuando la vi. Ya no se hacen mujeres así, o por lo menos looks así: Guantes de cabritilla, boquilla kilométrica para fumar, más laca que un armario chino... y aún así divina.
Me esperaba en una mesa del vagón restaurante, ante ella una impactante bebida azul.
Me dijo que era un "Blue golden lady" y pidió otro para mí. Sólo alguien con tanto charme podría beber un cóctel tan extravagante sin despeinarse, aunque seguro que la laca también ayudaba.
Y de aquí en adelante todo se vuelve frenético: Nos liamos, nos enamoramos, me traicionó, me persiguió un avión fumigador, la engañé, subimos el monte Rushmore, lo bajamos, detuvimos a los malos y básicamente salvamos el mundo libre.
Porque la chica tenía lo suyo, de novia del malo y espía consorte a agente doble para acabar como mi señora. Sí, al fin iba a tener una vida de ensueño en el bosque de los cuentos.
Me gustaría deciros que todo salió bien, que fuimos felices y comimos perdices, pero entenderéis que mi hogar no es el sitio más emocionante del mundo y ella, adicta a la adrenalina, no sabía que hacer con su vida. Se apuntó a pilates, a cursos de crochet, a vuelo sin motor... pero nada la llenaba.
Aunque no se quejara, yo la la veía languidecer poco a poco. Cuando no lo soporté más le dije que lo mejor sería separarnos antes de empezar a odiarnos.
De vez en cuando recibo postales suyas desde los sitios más remotos, cada una con una firma diferente, pero siempre la marca de sus labios color laca china.
Golden blue lady
1 medida de zumo de limón
4 medidas de curaçao
2 medidas de ginebra
1 medida de sirope de naranja*
Hielo picado
Poner todos los ingredientes en una copa, remover brevemente y disfrutar.
* El sirope de naranja es lo que queda despues de hacer estas naranjas confitadas. Si no lo tienes puedes sustituirlo por miel o sirope de agave
*Esta receta participa en el concurso con el que April´s kitch celebra su tercer aniversario. ¡Felicidades!
Allí estaba yo en un tren rodeado por todas partes y sin saber donde meterme cuando la vi. Ya no se hacen mujeres así, o por lo menos looks así: Guantes de cabritilla, boquilla kilométrica para fumar, más laca que un armario chino... y aún así divina.
Me esperaba en una mesa del vagón restaurante, ante ella una impactante bebida azul.
Me dijo que era un "Blue golden lady" y pidió otro para mí. Sólo alguien con tanto charme podría beber un cóctel tan extravagante sin despeinarse, aunque seguro que la laca también ayudaba.
Y de aquí en adelante todo se vuelve frenético: Nos liamos, nos enamoramos, me traicionó, me persiguió un avión fumigador, la engañé, subimos el monte Rushmore, lo bajamos, detuvimos a los malos y básicamente salvamos el mundo libre.
Porque la chica tenía lo suyo, de novia del malo y espía consorte a agente doble para acabar como mi señora. Sí, al fin iba a tener una vida de ensueño en el bosque de los cuentos.
Me gustaría deciros que todo salió bien, que fuimos felices y comimos perdices, pero entenderéis que mi hogar no es el sitio más emocionante del mundo y ella, adicta a la adrenalina, no sabía que hacer con su vida. Se apuntó a pilates, a cursos de crochet, a vuelo sin motor... pero nada la llenaba.
Aunque no se quejara, yo la la veía languidecer poco a poco. Cuando no lo soporté más le dije que lo mejor sería separarnos antes de empezar a odiarnos.
De vez en cuando recibo postales suyas desde los sitios más remotos, cada una con una firma diferente, pero siempre la marca de sus labios color laca china.
Golden blue lady
1 medida de zumo de limón
4 medidas de curaçao
2 medidas de ginebra
1 medida de sirope de naranja*
Hielo picado
Poner todos los ingredientes en una copa, remover brevemente y disfrutar.
* El sirope de naranja es lo que queda despues de hacer estas naranjas confitadas. Si no lo tienes puedes sustituirlo por miel o sirope de agave
*Esta receta participa en el concurso con el que April´s kitch celebra su tercer aniversario. ¡Felicidades!
domingo, 23 de febrero de 2014
Torrijas de leche para acabar mi noche con Escorpión
La otra noche salí con mi amigo Escorpión. No es que sea un insecto, en algún momento le cayó ese apodo y así se hace llamar.
No nos hemos visto mucho desde que acabamos los estudios, pero coincidimos y se mostró muy interesado en recuperar nuestra antigua amistad ahora que había tenido que volverse a casa de sus padres.
Se empeñó en sacarme de fiesta para ver si me arregla esto mío de las relaciones románticas.
El tipo, con un encanto arrollador, no ha tardado nada en presentarse a dos encantadoras damiselas y juntos nos hemos tomado ya la primera copa.
A partir de ahí la noche ha ido rodada y enseguida he sentido química con una de ellas, aunque tampoco es que nos las hayamos repartido.
Hemos seguido la velada por todos los locales de moda, Escorpión repartiendo encanto entre los tres por igual. Desde luego no se como perdí el contacto con un amigo como él.
Exaustos y felices, propuse ir a desayunar a una terraza que conoce poca gente, está en una placita coqueta con acacias donde hay un cafetín encantador.
Efectivamente les encantó. Yo tenía la sensación de que aquello era el principio de "una gran amistad y lo que surja" ;)
Pedimos el desayuno: zumo, té y unas torrijas que quitan el sentido. Entonces tuve que ausentarme un momento para atender la llamada de la naturaleza.
Cuando volví me tenían una sorpresa, no había nadie en la mesa, una sola nota ponía fin a la noche.
"Lo siento, no puedo evitarlo. Es mi naturaleza. Fdo.: Escorpión"
Mis labios dibujaron una sonrisa mientras pensé "Que me quiten lo bailao". Seguí disfrutando del sol de invierno y de la torrija, admirando, pese a todo, a ese cabroncete. Eso si, de ser mi compañero de piso nada! Ji,ji
Torrijas de leche
1/2 litro de leche
La cáscara de 1 limón1 palo de canela
10 c.s de azúcar
1 huevo batido
1 barra de pan de torrijas o brioche en rebanadas gruesas
Cobertura
2cs de azúcar+1c.p. de canela
100 ml de ron
3 c.s. de miel
Ponemos a hervir la leche a fuego medio, en cuanto empiece, la retiramos y añadimos el azúcar y despacito el huevo batido removiendo sin parar. Volvemos a poner a fuego bajo y removemos 5'' más. Dejamos enfriar.
Convinamos en un cacito el ron y calentamos con la miel hasta conseguir un almíbar.
Ponemos abundante aceite en una sartén a fuego no muy fuerte y freímos por los dos lados las rebanadas bien impregnadas con la leche colada.
Las vamos poniendo en una fuente, bañar con el almíbar y espolvorear la mezcla de azúcar y canela.
Como nos dice Bego de Al calor del horno, si las ponemos en un tupper cuando aun están calientes conseguiremos que el azúcar se funda y queden bien jugosas.
* Esta receta participa en el reto del Asaltablog, que este mes a robado en manada recetas a Al calor del horno, un blog impresionante con un montón de recetas y para muestra esta de Torrijas
*Yo he hecho la receta a mi manera, con el truco de las monjas, mezclar el huevo con la leche. Facilita mucho el tema del frito y además las deja más firmes por fuera y casi derretidas por dentro.
domingo, 16 de febrero de 2014
Bollitos kaiser para pulgarcito
El pobre Pulgarcito está canijillo, su madre dice que es una cosa de tiroides aunque a mi me parece que a este chaval lo que le hace falta es mojar un poco de pan.
Me quedé contento pensando en lo que les iban a gustar mis panecillos, entonces me dí cuenta de que no tenía pan para comer y no me quedó otro remedio que salir a comprarlo.
A pocos metros de mi casa encontré el primer trozo de pan en el suelo. Me extrañó, pero al muchachito bien se le podía haber caído, esta hipótesis se vino abajo al ver un reguero de pedazos de MI delicioso pan. Según iba siguiendo su rastro mi cabreo iba en aumento.
Parecía que el muy imbécil había usado mis kaiser para marcar el camino de su casa a ...¡el kiosco! Y allí estaba tan pichi, gastándose los cuartos en litros de cerveza, patatas fritas y lo que es peor: bollería industrial.
Entré con la vena del cuello a punto de hacer Krakatoa, pero el rufián se lo olió y salió escopetado haciendo burla y desabrochándose el cinturón para regalarme un calvo.
Y en esas estaba cuando apareció una vaca y antes de que me diera tiempo a avisarlo, ¡ñam!. Se lo zampó, confundiendo supongo su sudadera de camuflage con una col.
Yo estaba en pleno shock cuando aparecieron sus padres, les conté lo de la vaca obviando lo demás pensando que bastante susto iban a tener. Pero que va, por lo visto esto le ha pasado ya un montón de veces y liberarlo es tan sencillo como hacerle cosquillas al animal con una pluma en la nariz.
Lo que pasa es que esta vez estaban bastante enfadados, porque al niñato se le había ocurrido palear la cartera a su padre y escaparse para ir a hacer botellón.
Me costó aguantar la risa cuando me dijeron que esta vez lo iban a dejar un ratito más, simplemente hasta que la vaca se librase de él de forma natural, a ver si así escarmentaba.
Panecillos Kaiser
250 gr de harina de fuerza
5 gr de sal
5 gr de levadura fresca
15 gr de masa madre
10 gr de miel
1 huevo grande
25 gr de aceite
150/125 ml de agua
25 gr de puré de patatas deshidratado
Semillas para decorar (Opcional)
Mezclar todos los ingredientes en un bol, reposar 5 min. y entonces con una mano, como si fuera una pala, estirar la masa y plegar sobre si misma. Refrigerar tapado 12 h.
Pasado este tiempo formar un cilindro y dejarlo descansar 10 min.
Precalentar el horno a 220º.
Cortar en 6 trozos iguales. Rodar sobre la mesa, ligeramente enharinada hasta tener un churro de 25/ 30 cm. Anudar como se ve en la serie de fotos, doblar los extremos hacia abajo introduciendo las puntas por lo que sería el "culo".
Pincelar con agua y pasar por un trapo en el que habremos puesto las semillas.
Meter en la mitad inferior del horno y bajar a 200º. Cocer 20 min.
Sacar y enfriar en una rejilla.
lunes, 10 de febrero de 2014
Galletas linzer para un San Valentín en Oz
Los hay que se dejan llevar por la bajas pasiones. A mí, las que me arrastran son las bajas presiones... En plena ciclogénesis explosiva a la tormenta se le ocurrió jugar al Mago de Oz con mi casa.
Otro San Valentín solitario, me cobijaba de la lluvia y el viento delante de mi chimenea cuando de pronto mi guarida empezó a crujir y a temblar. Y antes de que me diera cuenta de lo que pasaba salimos por los aires dando vueltas como un trompo.
Por lo que pudiera pasar, me agarré a la bandeja donde llevaba la merienda para no quedarme en ayunas si salía vivo del vuelo.
Cuando estaba pensando que nunca iba a parar se hizo el silencio momentáneamente y acto seguido nos estrellamos contra en suelo con gran estruendo.
Salí de los restos de mi pobre morada para descubrir espantado que había aterrizado sobre una persona, sus piernas asomaban bajo los escombros calzadas con lo que parecían unos Christian Louboutin auténticos de suelas coloradas.
Estaba allí pasmado decidiendo que hacer cuando apareció una bruja, no había duda: gorro de cucurucho, escoba... Pero una bruja buena buena, por no decir buenorra. Me informó de que era un héroe ya que las piernas aplastadas pertenecían a una bruja malvada y opresora.
Eso no me consoló lo más mínimo, no estoy nada a favor de la pena de muerte. Ignorando a la maciza me lancé a escarbar en los escombros. Por suerte, la bruja mala aún respiraba, y conseguí que abriese los ojos tras utilizar todas la maniobras de reanimación que sé.
¡No veas qué alivio! La bruja me agradeció el esfuerzo y yo tampoco me entretuve mucho explicándole que la casa que le había caído encima era la mía, ejem.
Me contó que tampoco era tan malvada como decían, simplemente había optado por una carrera en la burocracia de Oz dejando algunos cadáveres por el camino, metafóricamente hablando, claro. Ahora se arrepentía de ser tan competitiva. Yo, que estoy en pleno proceso de cambio de imagen, enseguida me sentí identificado.
Le dije que siempre estaba a tiempo de cambiar su karma y que tenía que tomar lo de la casa como un aviso, ejem, ejem. Que mejor ocasión para dar la vuelta a las cosas.
Decidió hacerme caso, quería disculparse con todos a los que había hecho daño. Llamó a la otra bruja y tras regalarle los zapatos y calzarse unas alpargatas de esparto, los tres merendamos mis galletas linzer tan ricamente.
Me propusieron ir con ellas por el carril bici amarillo a la ciudad Esmeralda, por lo visto tiene una vida tremenda. Ya estaba dudando entre ambas, era indudable que había tema, cuando una viga de mi maltrecha casa me cayó encima dejándome sin sentido.
Al despertar estaba otra vez sólo en el sillón ante la chimenea, mi merienda había desaparecido y de ligar ni hablamos.
Galletas Linzer
250 gr de harina floja-repostería
1/2 c.t. de levadura
75 gr de almendras en polvo
60 gr de azúcar glas
1 Pizca de sal
1/ 4 c.t. de canela
1/4 c.t jengibre en polvo
70 gr de mantequilla
40 gr de azúcar
1 c.p. de esencia de vainilla
2 gotas de aroma natural de almendras
1 Huevo grande
Mermelada, en mi caso de fresa y mora
Tamiza la harina junto con la levadura y reserva.
Mezcla en el vaso de la batidora la almendra en polvo, el azúcar glas (50 gr.), la sal, el jengibre y la canela.
Añade la mantequilla con el azúcar normal y bate todo hasta que la mezcla sea cremosa.
Incorpora entonces la esencia de vainilla, las gotas de esencia de almendra y el huevo batido; bate hasta que se integre todo bien.
Echa poco a poco mezcla de harina y levadura que teníamos reservada removiendo con una espátula hasta formar una masa. Haz una bola y envuelta en film transparente y refrigera un par de horas.
Precalienta el horno a 170º.
Estira la masa con un rodillo hasta que tenga unos 3 ml. y con un cortapastas cortamos las formas deseadas. Los mios hacen los vacíos del centro a la vez, pero sino puedes usar uno normal uy otro mas pequeño para hacer el vaciado.
Hornea a 170º sin aire, durante unos 10 min. en la mitad inferior del horno vigilando que no se tuesten.
Saca las galletas del horno que estarán ligeramente tiernas y ponlas en una rejilla hasta que se enfríen completamente.
Pon un poco de memelada en la mitad sin agujero, une la parte de arriba y espolvorea con azúcar glas, así la mermelada húmeda no perderá brillo pero quedará mas sólida.
domingo, 2 de febrero de 2014
Empanadas caseras de sardina para una Cenicienta en apuros
¡Lo que no me pase a mí!
Ayer pasa por aquí una comisión real preguntando si me pertenece un zapato de cristal. Mirando mis zarpas se hace evidente que no. Así que se van con el zapatito a otra parte.
Hasta aquí nada demasiado raro para lo que es el bosque de los cuentos, pero no os preocupéis que hay más...
"Chist, chist, tío" - Me llama alguien desde debajo de ¡mi!cama.
Intrigado, me agacho a mirar y descubro a una muchachita desaliñada con cara de susto y unos pelos que ni la bruja Avería.
Resulta que es Cenicienta, una pobre huerfana que vivía, y lo digo en pasado porque se ha fugado, con su madrastra y dos hermanastras, con las que se entiende fatal, porque según ella son unas pijas de cuidado.
Lo que yo había tomado por desaliño es totalmente intencionado, los pelos enredados son en realidad rastas y la carita sucia no es otra cosa que los restos de maquillaje. Su vestuario, compuesto por unos pantalones "cagones" y una sudadera XXL, completan el efecto.
El otro día fue el baile real. Y ella, con la ayuda de una amiga "estilista", se coló. Con tan mala suerte que "ese cursi de príncipe se colgó por mi y los dichosos zapatos de cristal", según sus palabras. De ahí que ahora la estén busquen por todo el reino para casarla con él. Es lo que tienen estas monarquías absolutas, te juegas la cabeza ante cualquier capricho de un tiranuelo endogámico.
Le pregunté que para qué fue al baile si no le va ese rollo tan repipi. Resulta que su intención era ver a la banda que tocaba y pasarle al manager una maqueta de su grupo, cosa que hizo. Y hoy mismo la han llamado para ofrecerlas acompañar al grupo como teloneras en su próxima gira, pero si no se libra del príncipe no lo conseguirá.
La tranquilicé enseguida, en cuanto se hiciese de noche la sacaría del reino, porque nadie conoce los atajos del bosque como yo, si no me creeis preguntad a Caperucita.
Mientras, cenamos un platillo humilde pero delicioso que hizo que se chupase los dedos hasta los nudillos.
Empanadillas de sardinas y patata.
Para la masa (1 docena)
75 gr de aceite de girasol
175 gr de harina
75gr de agua
1 pizca de sal
En un cazo mezclamos el aceite y el agua y lo ponemos al fuego, cuando aparezcan burbujas gordas en el fondo lo retiramos.
Le añadimos de golpe la harina con la sal y lo mezclamos todo bien con una cuchara de madera hasta que esté bien incorporado.
Dejamos la masa reposar 30 min. en la nevera envuelta en papel film.
Enharinamos la mesa de trabajo y estiramos la masa bien fina (si se nos encoje, la dejamos reposar un poco más a temperatura ambiente).
. Cortamos cículos de unos 10 cm. con un cortapastas o un vaso y los vamos colocando entre cuadraditos de papel de horno para que no se nos peguen unos con otros.
Para el relleno
1 patata mediana cocida
1 cebolla pequeña picada
1 c.p de ralladura de limón
1 lata de sardinas
25 gr de piñones (opcional)
5 ramitas de cilantro
Mezclamos todos los ingredientes, previamante desmenuzados y colocamos una cucharada sobre un círculo de masa. No ponemos mucha cantidad o se abrirán. Mojamos un dedo en agua y lo pasamos por todo el borde, doblamos la masa sobre si misma y terminamos de sellar presionando el borde con las puntas de un tenedor.
Freímos en abundante aceite de oliva bíen caliente o si lo prefieres puedes metralas 10 min en el horno a 175º pinceladas con huevo, quedan mas ligeras pero en mi opinión menos sabrosas ¡Un dia es un dia!
Ayer pasa por aquí una comisión real preguntando si me pertenece un zapato de cristal. Mirando mis zarpas se hace evidente que no. Así que se van con el zapatito a otra parte.
Hasta aquí nada demasiado raro para lo que es el bosque de los cuentos, pero no os preocupéis que hay más...
"Chist, chist, tío" - Me llama alguien desde debajo de ¡mi!cama.
Intrigado, me agacho a mirar y descubro a una muchachita desaliñada con cara de susto y unos pelos que ni la bruja Avería.
Resulta que es Cenicienta, una pobre huerfana que vivía, y lo digo en pasado porque se ha fugado, con su madrastra y dos hermanastras, con las que se entiende fatal, porque según ella son unas pijas de cuidado.
Lo que yo había tomado por desaliño es totalmente intencionado, los pelos enredados son en realidad rastas y la carita sucia no es otra cosa que los restos de maquillaje. Su vestuario, compuesto por unos pantalones "cagones" y una sudadera XXL, completan el efecto.
El otro día fue el baile real. Y ella, con la ayuda de una amiga "estilista", se coló. Con tan mala suerte que "ese cursi de príncipe se colgó por mi y los dichosos zapatos de cristal", según sus palabras. De ahí que ahora la estén busquen por todo el reino para casarla con él. Es lo que tienen estas monarquías absolutas, te juegas la cabeza ante cualquier capricho de un tiranuelo endogámico.
Le pregunté que para qué fue al baile si no le va ese rollo tan repipi. Resulta que su intención era ver a la banda que tocaba y pasarle al manager una maqueta de su grupo, cosa que hizo. Y hoy mismo la han llamado para ofrecerlas acompañar al grupo como teloneras en su próxima gira, pero si no se libra del príncipe no lo conseguirá.
La tranquilicé enseguida, en cuanto se hiciese de noche la sacaría del reino, porque nadie conoce los atajos del bosque como yo, si no me creeis preguntad a Caperucita.
Mientras, cenamos un platillo humilde pero delicioso que hizo que se chupase los dedos hasta los nudillos.
Empanadillas de sardinas y patata.
Para la masa (1 docena)
75 gr de aceite de girasol
175 gr de harina
75gr de agua
1 pizca de sal
En un cazo mezclamos el aceite y el agua y lo ponemos al fuego, cuando aparezcan burbujas gordas en el fondo lo retiramos.
Le añadimos de golpe la harina con la sal y lo mezclamos todo bien con una cuchara de madera hasta que esté bien incorporado.
Dejamos la masa reposar 30 min. en la nevera envuelta en papel film.
Enharinamos la mesa de trabajo y estiramos la masa bien fina (si se nos encoje, la dejamos reposar un poco más a temperatura ambiente).
. Cortamos cículos de unos 10 cm. con un cortapastas o un vaso y los vamos colocando entre cuadraditos de papel de horno para que no se nos peguen unos con otros.
Para el relleno
1 patata mediana cocida
1 cebolla pequeña picada
1 c.p de ralladura de limón
1 lata de sardinas
25 gr de piñones (opcional)
5 ramitas de cilantro
Mezclamos todos los ingredientes, previamante desmenuzados y colocamos una cucharada sobre un círculo de masa. No ponemos mucha cantidad o se abrirán. Mojamos un dedo en agua y lo pasamos por todo el borde, doblamos la masa sobre si misma y terminamos de sellar presionando el borde con las puntas de un tenedor.
Freímos en abundante aceite de oliva bíen caliente o si lo prefieres puedes metralas 10 min en el horno a 175º pinceladas con huevo, quedan mas ligeras pero en mi opinión menos sabrosas ¡Un dia es un dia!
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