lunes, 9 de septiembre de 2013

Cordero asado con avellanas y menta.... por vacilón


    Es increíble la mala baba que tienen algunos autores.
    Si habéis hechado un vistazo a las fábulas de Lafontaine entenderéis de que hablo. Nada mas fácil que hacer leña del árbol caído, las tropelías que me hace cometer este hombre son incontables.
    Os pongo un ejemplo: La fábula del cordero que bebe en un río. En el libro, el pobre bicho inocente cae en mis fauces tras enturbiar el agua con su morrillo, yo, bestia sanguinaria, busqué esa vil excusa ya que desde un primer momento tenía pensado comermelo!

    Ahora mi versión:
    Estoy bebiendo tan tranquilo en un remanso del arroyo después de pasar toda la noche en vela totalmente enganchado al libro de Hugh Laury "Una noche de perros". Folletín con todos los ingredientes para leerlo de cabo a rabo: intriga policíaca, conspiración política, empresarios sin escrúpulos y un protagonista con un ingenio tan afilado como un bisturí... una mezcla irresistible de House y  Homeland, no sé si me explico.


    Y de pronto, desde unos matorrales más arriba empiezan a oírse risitas y una voz de pito que me llama "¡Lobo cuqui, lobo cuqui!". Levanto la cabeza y efectivamente, allí está el corderito adolescente tocando las narices...
    Tengo que decir que la historia del té romántico para la Gorrina gótica  ha sido el anecdotón de este mes, todo el bosque se ha partido la caja con mi descalabro, que hay que reconocer que es bastante gracioso... ¡Para que le pase a otro!

    Yo sigo a lo mío, que no quiero darle alas al ovino pubescente, pero el no para: "lobo cuqui, lobo cuqui", con esa voz llena de gallos que no hay quien la soporte. "Zen, zen, lobito",  me digo.
      Y eso que me estaba poniendo la cabeza como un bombo.
      Me doy la vuelta pensando en ir a casa a tomarme un paracetamol. Pero en vista de que no le hago caso y dando pruebas de premeditación y alevosía va el muy julas y me tira con el libro de recetas de Alma Obregón.
     No es que yo tenga nada en contra de la cupcakera mayor del reino, pero es que era la edición de pastas duras y me dió con toda la esquina en la cabeza, poco más y me saca un ojo. Ahí perdí la calma y de un salto ¡Ñac! carne para la cena.

    Porque sepa usted Sr. Lafontaine, o herederos, que uno es animal de costumbres, pero las costumbres cambian y engullir un cordero, crudo y con esas lanas... sólo de pensarlo me da arcadas!
    Yo soy un lobo de mi casa, poseedor del volumen "1026 recetas de la escuela cordon bleu", desde el año 2000. Y aunque el instinto tira, nunca le digo no a un buen asado. Así que me voy a cenar esta pierna con su costrita de avellanas  y menta acompañada de esas patatitas confitadas tan típicas de Portugal. Ummmm!
    Pero decidme ¿No era para matarlo? A lo mejor me compro un plato de pizarra para que nadie dude de lo machote que soy...


Pierna de cordero con costra de menta y avellanas y "batata a murro"

1 pierna de cordero
2 dientes de ajo en láminas no muy finas
1 copa de oporto
Para la costra
20 gr de mantequilla
1 cebolleta picada
75 gr de avellanas en granillo
10 hojas de menta fresca picada
1/2 c.t. de pimienta negra
3 c.s. de migas de pan 
 Patatas "a murro"
 1/2 vaso de aceite de oliva
8 patatas pequeñas
2 dientes de ajo picados

    Precalentar el horno a 160º.
    Pinchar la carne con un cuchillo haciendo cortes de 2cm de profundidad y clavar una lámina de ajo en cada una. Espolvorear con 1 c.t de sal frotando bien por todas partes.
   Introducirla en el horno con la parte grasa hacia arriba 1 hora y media en una rejilla con la bandeja del horno debajo.
   Un cuarto de hora antes de que se cumpla la hora y media preparar la costra:
   En una sartén poner la mantequilla a fuego medio e incorporar la cebolleta, salteando hasta que esté dorada y retirar del fuego. Se añaden entonces los demás ingredientes y se mezcla bien.
   En una fuente donde quepan apretadas poner las patatas en una sola capa, añadir el ajo y el aceite.
   Sacar la pierna y darle la vuelta, dejando la parte magra hacia arriba. Presionando recubrir esta zona con la costra y meter de nuevo en la parte media-baja del horno junto con las patatas una hora y cuarto más.
   15 min antes de sacar el cordero poner una fuente vacía dentro para que se caliente. Dar la vuelta a las patatas.
   Pasar el cordero a la fuente caliente y tapar con aluminio y un paño limpio, debe reposar 15 min.
  Mientras recoger en un cuenco los jugos de cocción de la bandeja y poner el oporto y 1/2 copa de agua caliente en la fuente, con la temperatura a 220º hasta que burbujeé.
   Aprovechamos para terminar las patatas "a murro". Las ponemos en la fuente de servicio y las aplastamos con el dorso de una cuchara bañándolas con una cucharada del aceite y unos trocitos de ajo,
    Se saca entonces la bandeja y se rasca con una espátula para desglasar. Colamos la salsa y servimos.

4 comentarios:

  1. Una forma bien distinta de cocinar el cordero y que desde luego tiene que estar delicioso.
    Besazos.

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  2. A mi no me gusta la carne, pero tiene una pinta deliciosa dice mi lobo

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    Respuestas
    1. A lo mejor sirve para vecinas molestas,ji,ji

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Este bosque es muy chulo, pero a veces se siente uno solo...hazme un poco de compañía con tus cometarios.